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Café fresco en grano o molido

Despachamos todos los pedidos de café con menos de 10 días de tueste. Para las compras de café molido, la molienda de los granos es realizada al momento de efectuada la compra. De esta manera aseguramos que el café llegue fresco y en un empaque hermético que lo conserva en excelentes condiciones.

¿Cómo almacenar el café?: claves para tomar Café fresco

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El café se ha convertido en un eslabón fundamental del ritual de cada mañana. El aroma que desprende al primer contacto con el agua tiñe todo el ambiente con un clima agradable e inspirador que nos ayuda a comenzar el día con un estado mejor. Nuestro rol será el de mantener todo este poder concentrado en los granos por el mayor tiempo posible, es decir, mantener la frescura de nuestro café.

Conservar el café correctamente es esencial para disfrutar de una buena taza con todo su potencial. Si tenemos un café excepcional pero que fue mal conservado la experiencia no será la misma.

Lamentablemente el café no dura infinitamente.

¿Cuáles son los mayores enemigos de nuestro Café?

El oxigeno

Uno de los actores más importantes en el deterioro de los granos es el oxígeno. Desde el momento en que un café es tostado, empieza a oxidarse. Este proceso hará que se pierdan muchas de las propiedades aromáticas del café, por lo que obtendremos una bebida plana y con sabores acartonados.

La luz, el calor y la humedad

Otros factores que debemos tener en cuenta son las características del lugar donde guardemos el café. No sólo el recipiente es importante sino las condiciones externas. Vamos a necesitar un lugar donde no llegue demasiado calor, ni luz, ni humedad. Lo mejor será una despensa o alacena que mantenga el ambiente oscuro, seco y fresco. Tenemos que asegurarnos de que esté alejado de especias o cualquier producto que desprenda olor ya que el café es higroscópico y absorbe con facilidad la humedad y aromas del entorno.

Aromas y olores externos

Estamos muy acostumbrados al hábito de guardar café en la heladera. Esto es un mito que atenta contra nuestro delicioso café. El ambiente húmedo de la heladera alcanzará a los granos dañándolos, mientras que los olores de otros alimentos se impregnarán en nuestro café. Esta es una muy mala opción que solo arruinará nuestro café en poco tiempo.

Entonces, si es inevitable que el café se deteriore ¿cuál es la mejor forma de almacenarlo?

Podríamos pensar en el café como pensamos en cualquier otro alimento que guardamos en nuestra casa. Cada producto tiene condiciones de guardado ideales para conservarse correctamente y que dure más.

Con el café necesitamos reducir el impacto de la luz, humedad y oxígeno.

Hay varias opciones:

  • Bolsa con válvula: esta es una de las opciones más fáciles y que nos dará un muy buen resultado. En Delirante utilizamos estas bolsas para poder entregar el café en el mejor estado posible. Tienen una capa intermedia de aluminio que evita que penetre la luz, protegiendo así los granos. A su vez cuentan con un sistema de cierre ziplock que permitirá que saquemos una gran cantidad de aire del interior de la bolsa y que no vuelva a ingresar mientras la mantengamos cerrada herméticamente. Por último, la válvula unidireccional permitirá que los gases que libera el café fresco sean expulsados sin que pueda entrar oxígeno. ¿Qué gases podrían salir? Principalmente, dióxido de carbono.
  • Frascos con cierre al vacío: en el mercado se pueden encontrar recipientes con sistemas de cierre que expulsan el aire del interior y no permiten que entre nada del exterior. Incluso hay algunos que fueron diseñados especialmente para guardar café. Funcionan de manera muy similar a las bolsas con válvula.
  • Freezer: otra opción muy eficaz es congelar nuestro café en grano a muy baja temperatura. Para hacerlo es indispensable cuidar el envasado e idealmente guardarlos al vacío. De lo contrario se puede generar condensación y los granos podrían humedecerse. Este tipo de almacenamiento ha demostrado funcionar muy bien porque ralentiza el proceso de envejecimiento del café, extendiendo así su vida útil. De todas formas, este método solo es recomendable en caso de que tengamos nuestro café en grano y queramos guardar un poco para más adelante o si tenemos demasiado café y nuestro consumo es bajo. Para un consumidor común no sería lo más práctico.

Entonces: ¿Debería comprar café en grano o molido?

A la hora de comprar muchos se preguntan ¿café en grano o molido?. Las reglas de almacenamiento que explicamos anteriormente funcionan para ambos casos, pero con el café molido su deterioro será mucho más rápido y difícil de controlar.

Al moler el café rompemos las pequeñas celdas que guardan los aromas del café y aumentamos considerablemente la superficie expuesta de los granos. Esto genera que todos los compuestos del café entren en contacto con el aire y comiencen a oxidarse. Además, los compuestos volátiles del café que forman el aroma y aportan complejidad al producto quedan libres y se pierden rápidamente.

La recomendación es adquirir café en grano y molerlo en casa. Para esto existen muy buenos molinos manuales con precios accesibles. Además, hay pocos aromas que superan al del café recién molido.

En caso de que no tengamos acceso a un molinillo de buena calidad lo mejor es comprar café en pequeñas cantidades. Lo mínimo para cubrir nuestro consumo semanal. Y por supuesto siempre comprar café molido en el momento, así podemos asegurarnos de su frescura y disfrutar de un rico café por más tiempo. Te recomendamos mirar nuestro artículo sobre cómo elegir el mejor café molido.

Una aclaración que es importante hacer es que, si bien lo más aconsejable es comprar café recién tostado, no obtendremos el mejor resultado si preparamos ese café en los días más próximos a la fecha de tueste. Hay una gran cantidad de gases que se producen durante el proceso de tueste y quedan atrapados en el interior de los granos, liberándose lentamente. Dependiendo del nivel de tueste la desgasificación se produce a distinta velocidad: cuanto más oscuro más rápido se liberan los gases y viceversa.

Si preparamos café demasiado fresco los gases van a salir de forma abrupta al tomar contacto con el agua generando burbujas que obstruyen la extracción. Uno de los gases principales es el dióxido de carbono, que no tiene muy buen sabor por si solo pero arrastra compuestos aromáticos, por lo que necesitamos una proporción de este gas en nuestro café.

Lo mejor que podemos hacer para no luchar con extracciones desbalanceadas y sabores indeseables es dejar reposar el café. Si lo preparamos en métodos de filtro a los dos días podemos usarlo; si tenemos una máquina espresso necesitamos esperar por lo menos 5 días. Para ambos casos, si podemos esperar 10 o 15 días vamos a tener un café mucho más expresivo y fácil de extraer.

Resumiendo: 4 ítems a tener en cuenta

  • Almacenar nuestro café en recipientes aptos y en un lugar oscuro, alejado de cualquier fuente de calor y libre de humedad.
  • Comprar café en pequeñas cantidades, lo necesario para cubrir una o dos semanas. Así siempre tendremos café fresco.
  • Moler el café en el momento en el que lo vayamos a usar. Si no es posible, comprar café recién molido.
  • Prestar especial atención a la fecha de tueste del café que compremos: cuánto más reciente sea el tostado, por más tiempo lo podremos guardar en buen estado.

Si comprás buen café y cuidás estos cuatro puntos vas a tener café rico siempre asegurado. Probá nuestras recomendaciones y dejanos tus comentarios más abajo. Te vamos a contestar!